12.6.07

Espejismos

Hubo un tiempo en el que las palabras se nos amontonaban, en el que los silencios se escapaban como el agua entre los dedos y esculpíamos en el ahora promesas de amor eterno. Nosotros, que no celebramos aniversarios, nos resignamos al sabor amargo de la cola de los sobres. Como en otros tiempos, donde la vida era una sucesión de cartas, de arrumacos de tinta, y besos castos en la mejilla.

Los amaneceres tienen efectos colaterales. Las gotas de rocío marcan el camino de regreso a ese “pienso mientras conduzco” que una vez acompañó el discurrir de mis días como si fuese mi sombra. Ahora, sedienta de palabras, huérfana de motivación, me pregunto si no fue un espejismo, un sueño aquellos días…

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