Hoy te soñé poeta,
estabas en el amanecer de mis sueños,
balanceándote en el columpio de las calles desiertas
cantándole serenatas a la luna llena
Hoy te soñé poeta
estabas en el rocío de la mañana,
en el insomnio que me arropa cada madrugada
en los tonos dorados del otoño
Hoy te soñé poeta
caminabas por mi playa desierta
tatuando tus huellas en mi piel
como olas en la arena
Hoy te soñé poetay
tu voz eran promesas
donde el fuego arrastra a su paso
soledades y tristezas
25.10.07
3.7.07
Aprendiendo
Comencé a quererlo aún sin conocerlo, a recorrer sus calles como lo haría un ciego. He estado sin estar como si fuese el hombre invisible.
Aprendí a quererlo a través de tus palabras, del cariño y el orgullo que muestras tú entrelineas. Tu voz es la banda sonora de mis paseos imaginarios por tu pueblo, sus paisajes y sus gentes son las imágenes que se reflejan en tu retina. Tus letras están preñadas de nostalgia como los empedrados del casco antiguo. Escucharte, leerte hablando de tu pueblo, es pura poesía…Gracias por mostrarme tu tierra y enseñarme a quererla...
Aprendí a quererlo a través de tus palabras, del cariño y el orgullo que muestras tú entrelineas. Tu voz es la banda sonora de mis paseos imaginarios por tu pueblo, sus paisajes y sus gentes son las imágenes que se reflejan en tu retina. Tus letras están preñadas de nostalgia como los empedrados del casco antiguo. Escucharte, leerte hablando de tu pueblo, es pura poesía…Gracias por mostrarme tu tierra y enseñarme a quererla...
12.6.07
Espejismos
Hubo un tiempo en el que las palabras se nos amontonaban, en el que los silencios se escapaban como el agua entre los dedos y esculpíamos en el ahora promesas de amor eterno. Nosotros, que no celebramos aniversarios, nos resignamos al sabor amargo de la cola de los sobres. Como en otros tiempos, donde la vida era una sucesión de cartas, de arrumacos de tinta, y besos castos en la mejilla.
Los amaneceres tienen efectos colaterales. Las gotas de rocío marcan el camino de regreso a ese “pienso mientras conduzco” que una vez acompañó el discurrir de mis días como si fuese mi sombra. Ahora, sedienta de palabras, huérfana de motivación, me pregunto si no fue un espejismo, un sueño aquellos días…
22.3.07
Recuerdo
Recuerdo cuando me decías que llegaría un día en el que nadie dejaría su huella en mis post y que eso sería, por decirlo de alguna manera, la prueba de que había alcanzado cierto nivel de calidad. Tú sabes que nunca estuve de acuerdo. Ni entonces, ni ahora. Siempre me sentí tan libre de comentar o callar que nunca espere que los demás hiciesen otra cosa. Mentiría si dijese que no han existido momentos en los que eso no me haya influido pero también lo haría si dijese que los he buscado. Nunca he perseguido los aplausos ni subirme a un escenario. Siempre me he sentido más cómoda en la distancia, entre las cortinas y la penumbra de las luces. Allí donde uno puede ser tranquilamente, sin la sensación de sentirse observado. Prefiero ser uno de esas personas con las que nos cruzamos todos los días por la calle, sin nombre, sin rostro.
Recuerdo que un día comparabas el blog con uno de esos programas que llaman “reality show”, y yo me esforzaba por hacerte entender que más allá de los que los demás hacen o sienten, hay algo que se vive en primera persona y que para mí, eso era lo más importante. Te decía entonces, que no hubiese dudado nunca en cambiar el resto de las opiniones por una tuya. No se si alguna vez entendiste que el motivo para seguir escribiendo siempre fuiste tu... La constancia nunca fue una de mis virtudes, pero tus palabras animándome fueron esenciales para seguir haciendolo.
Recuerdo aquellos días en los que sentía que había unas palabras para mí, porque aunque no lo fuesen, siempre las quise ver así,..
Escribir era mi manera de decirte que te quería.. (y continua siéndolo)
Recuerdo que un día comparabas el blog con uno de esos programas que llaman “reality show”, y yo me esforzaba por hacerte entender que más allá de los que los demás hacen o sienten, hay algo que se vive en primera persona y que para mí, eso era lo más importante. Te decía entonces, que no hubiese dudado nunca en cambiar el resto de las opiniones por una tuya. No se si alguna vez entendiste que el motivo para seguir escribiendo siempre fuiste tu... La constancia nunca fue una de mis virtudes, pero tus palabras animándome fueron esenciales para seguir haciendolo.
Recuerdo aquellos días en los que sentía que había unas palabras para mí, porque aunque no lo fuesen, siempre las quise ver así,..
Escribir era mi manera de decirte que te quería.. (y continua siéndolo)
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