Recuerdo cuando me decías que llegaría un día en el que nadie dejaría su huella en mis post y que eso sería, por decirlo de alguna manera, la prueba de que había alcanzado cierto nivel de calidad. Tú sabes que nunca estuve de acuerdo. Ni entonces, ni ahora. Siempre me sentí tan libre de comentar o callar que nunca espere que los demás hiciesen otra cosa. Mentiría si dijese que no han existido momentos en los que eso no me haya influido pero también lo haría si dijese que los he buscado. Nunca he perseguido los aplausos ni subirme a un escenario. Siempre me he sentido más cómoda en la distancia, entre las cortinas y la penumbra de las luces. Allí donde uno puede ser tranquilamente, sin la sensación de sentirse observado. Prefiero ser uno de esas personas con las que nos cruzamos todos los días por la calle, sin nombre, sin rostro.
Recuerdo que un día comparabas el blog con uno de esos programas que llaman “reality show”, y yo me esforzaba por hacerte entender que más allá de los que los demás hacen o sienten, hay algo que se vive en primera persona y que para mí, eso era lo más importante. Te decía entonces, que no hubiese dudado nunca en cambiar el resto de las opiniones por una tuya. No se si alguna vez entendiste que el motivo para seguir escribiendo siempre fuiste tu... La constancia nunca fue una de mis virtudes, pero tus palabras animándome fueron esenciales para seguir haciendolo.
Recuerdo aquellos días en los que sentía que había unas palabras para mí, porque aunque no lo fuesen, siempre las quise ver así,..
Escribir era mi manera de decirte que te quería.. (y continua siéndolo)
Recuerdo que un día comparabas el blog con uno de esos programas que llaman “reality show”, y yo me esforzaba por hacerte entender que más allá de los que los demás hacen o sienten, hay algo que se vive en primera persona y que para mí, eso era lo más importante. Te decía entonces, que no hubiese dudado nunca en cambiar el resto de las opiniones por una tuya. No se si alguna vez entendiste que el motivo para seguir escribiendo siempre fuiste tu... La constancia nunca fue una de mis virtudes, pero tus palabras animándome fueron esenciales para seguir haciendolo.
Recuerdo aquellos días en los que sentía que había unas palabras para mí, porque aunque no lo fuesen, siempre las quise ver así,..
Escribir era mi manera de decirte que te quería.. (y continua siéndolo)